De los orígenes míticos de Roma


En el lugar que se asienta Roma hacía mucho tiempo que estaba habitado, pero, como era habitual en muchas ciudades del mundo de lengua griega, la Roma del siglo V a.C. hacía remontar sus orígenes a un héroe fundador. En realidad recordaba a un fundador y a un visitante, y ambos héroes estaban en marcado contraste. Uno era Rómulo, que, según se creía había sido amamantado  por una loba y luego había sido criado por la esposa de un simple pastor. Como «Rey del pasado y del futuro», empezó siendo un proscrito, rasgo bastante frecuente en las leyendas de fundadores y caudillos de muchas sociedades. Más adelante, Rómulo mataría a su hermano Remo, detalle bastante menos habitual en las leyendas.

Por otra parte, se creía que Roma había recibido la visita de un héroe errante, el troyano Eneas, que tras el saqueo de Troya, llegó a Italia y fundó la vecina ciudad de Lavinio. Eneas era bien conocido en la poesía griega, empezando por Homero, peor su relación con Roma no la tenemos atestiguada antes de ca. 400 a.C. Por entonces este tipo de episodios estaban de moda en gran parte de Occidente. Las ciudades no griegas del sur de Italia y de Sicilia también aseguraban tener lazos similares con otros troyanos errantes. Aquella asociación con Troya constituía para los pueblos no griegos marginados una forma muy útil de entroncar con los respetados mitos del mundo griego. Para los romanos, la «asociación troyana» se desarrolló a partir del hijo de Eneas y resultaría muy útil cuando empezaran a tener tratos con los griegos de Grecia y de Asia.

Leche de loba, exilio, fratricidio eran elementos muy poco habituales en una prosapia noble. Pero comportaban una cosa muy importante: una política de asilo excepcionalmente generosa. Se suponía que Rómulo había declarado que su nueva Roma era un centro de asilo para todo el mundo. En Atenas, los mitos y las tragedias presentaban también al héroe local Teseo como un rey amable con los extranjeros, pero en Roma esa amabilidad comportaba una disposición absolutamente desconocida en Atenas a conceder la ciudadanía a los forasteros. La ciudadanía era concedida incluso a los esclavos de los romanos cuando eran liberados formalmente por sus antiguos amos de condición ciudadana. La liberación de los esclavos se convirtió en una práctica frecuente en casas romanas (no tanto en las explotaciones agrícolas), pero en buena medida se debía a una razón bastante práctica. Muchos esclavos compraban su libertad y seguían pagando o ayudando a sus antiguos amos después de ser liberados. Para los amos, pues resultaba más sensato liberar a los sus esclavos al cabo de cierto tiempo que quedarse con ellos como bien perecedero. También resulta beneficiada la comunidad: los hijos de los esclavos una vez liberados podían ser reclutados como soldados en las legiones romanas. Gracias a esta fuente tan abundante, los recursos humanos del ejército romano aumentaron hasta superar con mucho al de los ejércitos de Atenas o Esparta, limitados legalmente a los individuos de condición ciudadana.

Robin Lane Fox. El Mundo Clásico. La Epopeya de Grecia y Roma. Ed. Crítica. Barcelona, 2010. p. 351- 352

Anuncios

Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
Esta entrada fue publicada en Fundación de Roma, Mitología, Roma y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s