Fundación Mítica de Roma


Según la tradición un grupo de troyanos pudo escapar de Troya (capturada por los griegos) bajo la dirección de Eneas, hijo de Venus y de Anquises. Tras un largo viaje por el mar (cf. la Eneida de Virgilio) llegaron a las costas del Lacio, en donde su jefe casó con la hija del rey aborigen, Latinus, al que sucedió, su capital fue Lavinium, pero su hijo Ascanio partió a fundar alba longa, en la que reinaron después de él, doce reyes. El decimotercero, Numitor, fue destronado por su hermano Amulio, quien hizo de su sobrina Rhea Silvia una vestal, con votos de castidad. Pero de resultas de un encuentro con el dios Marte. Rhea trajo a l mundo los gemelos de Remo (Remus) y Rómulo (Romulus). Estos abandonados al Tiber  son salvados pro una loba y unos pastores, crecieron y repusieron en el trono de Alba a su abuelo Númitor. Enseguida quisieron fundar una nueva ciudad: la observación del vuelo de aves (auspicium) designó como Rómulo a fundador y este procedió a la ceremonia de acuerdo con los ritos, en 754-753 a. de C. Tras una disputa mató a su hermano. Como estaba únicamente acompañado por jóvenes mayores de edad, hizo raptar a las hijas de sus vecinos sabinos y éstos renunciaron a la guerra para unirse con su Rey Tito Tacio (Titus Tacius) a los romanos en una sola ciudad.

Rómulo creó un Senado, dividió a la población en treinta curias, dio leyes y después, desapareció misteriosamente durante una tormenta. Le sucedió el sabino Numa Pompilio, piadoso y pacífico a quien le aconsejaba la ninfa Egeria y que dotó a la comunidad con instituciones religiosas. Tras él, el terrible Tulio Hostilio destruyó Alba (combate entre los Horacios y los Curiacios) y deportó a Roma su población su sucesor sabino, Anco Marcio fundó Ostia, puerto marítimo de Roma. Tras su muerte el tutor de sus hijos. Tarquino, marido de la imperiosa Tanaquil se hizo elegir rey, y bajo su cetro etrusco el senado fue ampliando su número, fueron sometidos los latinos y se emprendió el desecamiento de los pantanos del Foro. Vino a continuación Servio Tulio, de origen modesto y que dotó a Roma de amurallamiento y la dividió en cuatro tribus y en cinco clases censitarias para la recluta del ejército cívico. Su yerno, Tarquino el Soberbio, lo destronó, actuando como un tirano, rodeándose de  guardias de a corps y gobernando sin recurrir a la opinión del Senado: terminó la desecación del Foro (Construcción de un gran colector o cloaca máxima) y llevó casi a término la construcción sobre el Capitolio de un templo dedicado a Júpiter Óptimo y Máximo a Juno y a Minerva. Fue expulsado en 509 y con él dio fin a la dominación etrusca que Porsenna, rey de Clusium (Chiusi), no pudo establecer.

Las investigaciones históricas, desde el siglo XVIII, han rechazado, evidentemente esta hermosa historia codificada en la época de Augusto, pero, después de haberla tenido por inadmisible, desde hace ya unos cincuenta años  la opinión científica es más prudente y la tiene por utilizable a la que es preciso contrastar con los relatos arqueológicos. Si bien el mito de la llegada de los troyanos no puede ser puesto en relación con acontecimientos del II milenio, sabemos que estaba formado por lo menos del siglo V. Las excavaciones de Alba no revelan que el lugar estuviese ocupado con mucha anterioridad respecto de Roma (unos cincuenta años, según la arqueología, frente a varios siglos, Según Tito Livio); pero en Lavinium existió, desde muy pronto, un santuario federal latino. Finalmente (y este es el hecho esencial), las primeras huellas de ocupación del emplazamiento de Roma pertenecen con seguridad al siglo VIII y son pues, contemporáneas a la fecha legendaria de la fundación.  Hasta aproximadamente el 550, fecha verosímil de la llegada de los etruscos, no hubo en Roma sino algunas aldeas aisladas en las colinas, algunas de las cuales aceptaron formar una liga religiosa, el Septimontium. ¿Formaban parte de esta comunidad de la liga de treinta pueblos latinos unidos por un mismo culto en los Montes Albanos? Es una hipótesis simplemente plausible, en cuanto a la unión con los sabinos no es imposible, aunque sería más explicable si se situase a lo largo del siglo V, cuando las invasiones sabélicas. en 616, para Tito Livio, y hacia 550 para los arqueólogos, los etruscos de Tarquinia llegaron para conquistar este rincón del Lacio y crearon en él, con ritos religiosos, una ciudad. Una segunda ciudad etrusca Vulci, sustituyó a la primera (¿Episodio de Servio Tulio?) y Roma, por último a fines del siglo VI, quedó bajo el protectorado de Clusium. Desde entonces existió una verdadera ciudad, con un recinto sagrado (pomerium), una muralla, una pequeña plaza central en la que podían reunirse los habitantes de las elevaciones inmediatas y un santuario poliado con tres capillas (cellae) en las que la triada Júpiter-Juno-Minerva eclipsó a la precedente tríada indoeuropea de Júpiter-Marte-Quirino.

Michel Christol & Daniel Nony. Introducción a la Historia. De los orígenes de Roma hasta las invasiones bárbaras. Ed. Akal. Madrid, 1991. p. 22-24.

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Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
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