La educación espartana


Los varones espartanos eran educados para la guerra desde una edad muy temprana

La formación de verdaderos hombres espartanos empezaba ya en serio al nacer, cuando no era el padre, como sería normal en otras partes, sino los ancianos del grupo tribal de niño quienes decidían si debía ser criado o no. Durante sus primeros siete años, un niño espartano era criado en casa, como cualquier otro niño griego, pero tras el séptimo aniversario se le sacaba del entorno familiar, para siempre, y se lo incorporaba al sistema educativo comunitario y obligatorio conocido como Agoge, o Cría/Educación. Entre siete y los dieciocho años, los niños y jóvenes estaban organizados en «manadas» y «rebaños», bajo la supervisión de adultos jóvenes. Se les alentaba a romper los vínculos exclusivos con sus familias y a considerar todos los espartanos de la edad de su padre eran in loco parentis [en lugar de los padres].

Un ejemplo particularmente llamativo de esta paternidad desplazada o vicaria era la institución de la pederastia ritualizada. A partir de los doce años, se esperaba que cada adolecente aceptara a un guerrero adulto joven como amante  -el término espartano técnico para el compañero activo era «inspirador», mientras que el joven que recibía el nombre de «oidor»-. Seguramente, la relación era sexual por lo general, pero el sexo no era siempre el principal objetivo. La dimensión pedagógica se pone claramente el error de gritar de dolor durante uno de los combates despiadadamente duros que salpicaban el desarrollo de la Agoge. Pero no fue el joven quien fue sancionado por esta infracción del código espartano de silencio autodisciplinado: el castigo sobre el amante mayor del chico por no haber educado como es debido. La Agoge duraban hasta los dieciocho años, cuando tenía lugar un proceso de selección para escoger a los destinados a los puestos superiores de una vida espartana adulta -miembros de la guardia real de élite, máximos cargos militares, a la larga elegidos por la Gerusía-. Estos espartanos selectos formalizaban lo que se conocía como Cripteia, o Ejecutivo de Operaciones Especiales. Su tarea consistía en controlar a los ilotas amén de demostrar su buena disposición para las responsabilidades de la madurez guerrera.

Paul Cartledge. Los Espartanos. Ed. Ariel. Barcelona, 2002. p. 59-60

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Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
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