Hacia la condena definitiva del paganismo


El emperador Teodosio proclamó el cristianismo como religión oficial.

El 381 Teodosio prohibió hacer sacrificios durante el día o de noche para conocer el futuro, y visitar los templos con este fin (C.Th. XVI. 10.7). El Senado de Constantinopla, donde había aún importantes grupos paganos, en 382 logró del emperador que no se cerrasen los templos, donde iba el pueblo a pasear o a admirar las obras de arte. Los edictos de Teodosio en esta primera etapa de su gobierno iban tanto contra herejes de todo tipo, como contra los paganos. En el año 383, en Lyon, fue asesinado Graciano por el magister equitum Andragathis. Teodosio quedó dueño único del Imperio.

Entre 384 y 388 el emperador reforzó las disposiciones contra los herejes, confiscando sus lugares de culto, prohibiendo todo tipo de propaganda (C.Th. XVI. 5.12) y expulsando sus sacerdotes. En el año 384 prohibió a los judíos tener esclavos cristianos y, en 388, castigó como adulterio los matrimonios entre cristianos y judíos. Ese mismo año castigó con pena de muerte a los que consultaran las entrañas de las víctimas sacrificadas.

En 391 condenó terminantemente sacrificar víctimas, visitar los templos y venerar las estatuas. Los gobernadores culpables de no aplicar lo legislado serían castigados con grandes multas en oro o plata. Esta ley fue la sentencia de muerte del paganismo (C. Th. XVI. 10.10). Otra ley de este año con las mismas prohibiciones iba dirigida expresamente a Egipto y tuvo como consecuencia el cierre del famoso Serapeo de Alejandría. El obispo de la ciudad, Teófilo, destruyó la estatua de Serapis, una de las obras de arte de la Antigüedad, atribuida al escultor Briaxis.

En los últimos años de su vida, Teodosio endureció su política religiosa. En el año 392 condenó todo tipo de sacrificios, incluso los privados, como encender lumbre a los lares, ofrecer vino al genio o incienso a los penates, adorar estatuas y consultar las entrañas de las víctimas. Se penalizó a los propietarios que no cumplieran estas disposiciones con la multa de 25 libras de oro. Los curiales debían denunciar estos cultos y los gobernadores debían castigarlos. Si eran negligentes serían multados con 30 libras de oro. Estas medidas significan el establecimiento de una verdadera Inquisición. Se prohibió también la celebración de los Juegos Olímpicos, que eran, en principio, espectáculos de carácter religioso.

José María Blázquez Martinez, “El Cristianismo, religión oficial”.

[Publicado previamente en: Historia 16, año XXI, 1997, 56-65 (también en J.M.ª Blázquez,El Mediterráneo y España en la antigüedad. Historia, religión y arte, Madrid 2003, 640-653). Versión digital por cortesía de los editores (Historia 16) y de autor, como parte de suObra Completa, bajo su supervisión y con la paginación original].

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Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
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2 respuestas a Hacia la condena definitiva del paganismo

  1. mila dijo:

    esta muy bueno y me ayudo para aprender un poco mas

  2. Matias eVrdugo dijo:

    Es muy interesante y me ayudo a realizar mis tareas
    gracias

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