La República Romana según Polibio de Megalópolis


CAPÍTULO II

Polibio de Megalópolis

Diversas clases de gobierno.- Origen y cambio natural de una en otra.- El mejor sistema de gobierno es el que participa de todos. Así es la República Romana.

Si sólo se hubiera de tratar de las repúblicas griegas, del acrecentamiento de unas y de la ruina total de otras, a poca costa se daría cuenta de lo pasado y se juzgaría de lo porvenir. Repetir lo que se sabe, es fácil; y pronosticar lo futuro por conjeturas de lo pasado, no es difícil. Pero habiéndose de hablar de la República Romana, no es lo mismo. Porque ni es fácil analizar su estado presente, por la variedad de gobierno, ni adivinar el futuro, por la ignorancia de las costumbres que, en general y en particular, usó este pueblo antiguamente. Y así, si se han de investigar con precisión las ventajas que en sí encierra esta República, es empresa de un estudio y atención nada común.

Los más que escriben con método de política, asignan tres especies de gobierno: Real, Aristocrático y Democrático. Me parece se les pudiera preguntar con justo motivo si nos las proponen como solas o como las mejores. Pero sea lo que fuese, a mi entender pecan en uno y otro extremo. No son las mejores; pues que es evidente, y lo comprueba no sólo la razón, sino la experiencia, que la mejor forma de gobierno es laque se compone de las tres sobredichas, tal como la que estableció Licurgo el primero en Lacedemonia. No son tampoco las únicas: vemos ciertos gobiernos monárquicos y tiránicos que se distinguen muchísimo del real, bien que tengan con éste alguna semejanza, bajo la cual todos los monarcas y tiranos procuran en lo posible paliar y colorear el nombre de reyes. Se encuentran también muchos Estados gobernados por un corto número, que aunque parecen tener alguna conformidad con la aristocracia, es infinita la diferencia que entre ellos se halla. Lo mismo se debe decir de la democracia. Para convencimiento de lo que digo, nótese que no toda monarquía es reino, sino sólo aquella que está formada de vasallos voluntarios y que es gobernarla más por razón que por miedo y violencia; ni toda oligarquía merece el nombre de aristocracia, sino aquella donde se eligen los más justos y prudentes para que la manden. Asimismo no es democracia aquella en que el populacho es árbitro de hacer cuanto quiera y se le antoje, sino en la que prevalecen las patrias costumbres de venerar a los dioses, respetar a los padres, reverenciar a los ancianos y obedecer a las leyes entre semejantes sociedades sólo se debe llamar democracia donde el sentimiento que prevalece es el del mayor número.

Sentemos, pues, que hay seis especies de gobiernos tres que todo el mundo conoce y nosotros acabamos de proponer, y tres que tienen relación con las antecedentes, a saber: el gobierno de uno solo, el de pocos y el del populacho. El gobierno de uno solo o monárquico se estableció sin arte, sólo por impulso de la naturaleza: de éste se deriva y trae su origen el real, si se añade el arte y la corrección. El real, si degenera en los vicios que le son connaturales, viene a parar en tiranía, y de las ruinas de ésta y aquél nace la aristocracia. De ésta, que por naturaleza se inclina al gobierno de pocos, si el pueblo se llega a irritar y vengar las injusticias de los próceres, se origina la democracia, y si llega a ser insolente y menospreciar las leyes, se engendra la olocracia o gobierno del populacho. Que es cierto lo que digo, lo conocerá cualquiera fácilmente si reflexiona sobre los principios naturales, origen y alteraciones de cada especie de gobierno. Sólo el que conozca la constitución natural de cada Estado es el que podrá conocer a fondo sus progresos, su auge, su mutación, su ruina, cuándo y cómo sucederá y en qué forma se cambiará. Me presumo que si a alguna república es adaptable este género de examen, es en especial la romana, porque su primer establecimiento y sus progresos son conformes a la misma naturaleza.
Se me dirá acaso que este cambio natural de Estados se halla tratado con más exactitud en Platón y algunos otros filósofos. Pero como esta materia es oscura, prolija y entendida de pocos, nosotros extractaremos lo que convenga a una historia verdadera y sea adaptable a la comprensión de todos; pues caso que esta idea general no satisfaga en un todo el examen individual que se hará adelante, satisfará plenamente las dudas que ahora se formen.

Polibio de Megalópólis, Historia Universal Bajo la República Romana. Tomo II, Libro VI. en IMPERIVM.ORG http://imperivm.org/cont/textos/txt/polibio_hublrr_ti_liv.html

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Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
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