Roma, más que el Mediterráneo


Roma dominó el mediterráneo y lo denominó Mare Nostrum

Visto desde la distancia, el destino de Roma tiene una poderosa simplicidad; visto desde cerca, los hombres , las circunstancias, los detalles se toman la revancha.

Sobre todo, no pensemos que el enorme imperio nació de sí mismo. El mediterráneo es un mecanismo que tienen de a asociar a los países situados en las orillas de su inmensidad, es cierto, pero no es el mar quien fabrica la red en la que la presa viva queda atrapada.

Asumida esta victoria, la sabiduría quizá hubiera sido, para Roma, limitarse al Mediterráneo, a sus espacios líquidos, a la finísima corteza de los países que lo envuelven. ¿Quedarse al sol, cerca de los olivos, de la vid? Roma emprende un camino muy diferente: César conquista la Galia, Germánico se enfrenta con un bosque inmenso que es Germania y, con él, la Europa del futuro gime al ver el repliegue de sus legiones; Agrícola termina la conquista de Gran Bretaña (77-84) y Tácito, su yerno, se dispone a relatar sus hazañas; Trajano se apodera del oro de los dacios y, en el Éufrates, descubre a su vez la impotencias de Roma frente al Asia misteriosa de los partos.

Sin duda las provincias romanas en las que la pax romana pronto acumulará sus bendiciones, permanecerán bastante ajenas a  la política romana, a las tragedias que se desarrollan en Roma y en las fronteras. Si los pretorianos se matan entre ellos, si el limes en el que vigilan los soldados vive alertas dramáticas, al provinciano tranquilo no le importa nada. Las distancias le garantizan un cómodo margen de quietud. No obstante, sólo que el Mediterráneo, preso de Roma, siga viviendo, que su corazón siga latiendo, hace que todos los bienes culturales circulen, tiendan a mezclar ideas y creencias, a nivelar una civilización material cuyos restos siguen siendo visibles en nuestros días. El Imperio Romano es el espacio trabajado por los intercambios, la inmensa caja de resonancia en la que cada ruido se amplifica hasta adquirir las dimensiones de un universo; una acumulación que un día se convertirá en herencia.

La romanización del mundo antiguo, su conquista militar y cultural, es el tema esencial de una historia romana que se reduce al marco del mar. Roma nos interesa aquí básicamente porque sus triunfos crean la norma de una vida universal e imperial alrededor del Mare nostrum.

Fernand Braudel.Memorias del Mediterráneo. Ed. Cátedra. Madrid, 1998.  p. 269-297

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Acerca de Rodrigo Pérez

Profesor de Historia UDLA Estudiante de Magister en Historia Mención Historia Universal UAI
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